Enemy of the State, versión español
La película Enemy of the State (en España se distribuyó con el título Enemigo Público), estrenada en 1998, narra la historia de un abogado (Will Smith) envuelto en una turbia intriga política: se está discutiendo la aprobación de un sofisticado sistema de escuchas que, violando las mas elementales normas de privacidad, es capaz de seguir cada uno de los movimientos de cada persona que se desee...
En dicha película se plantea el principal riesgo que dicha iniciativa lleva aparejada: dicho sistema de seguimiento solo se utilizará para vigilar a las personas que representen un peligro para la sociedad ¿Pero quien decide que personas son peligrosas? ¿Qué debemos pensar de alguien que está dispuesto a poner en funcionamiento semejante sistema de control? ¿Podemos fiarnos de que dicho sistema no convertirá un estado de derecho en una distopía orwelliana? ¿Quien lo garantiza, si los jueces ignoran el funcionamiento del monstruo?... En el film protagonizado por Will Smith y Gene Hackman el promotor de tan dudoso sistema de control (Jon Voight) está dispuesto a todo, incluso al asesinato, con tal de conseguir sus objetivos.
¿Una fantasía conspiranoica? Quizá en 1998, pero no tanto en 2009. Hace ya un par de años (como mínimo) que se viene hablando con temor de Sitel. Sitel es un software que, desde las mismísimas instalaciones de las compañías telefónicas, tiene capacidad técnica para hacer un seguimiento total de las comunicaciones de las personas que se decida vigilar: no solo sus conversaciones quedan registradas, sino también desde donde fueron realizadas.
Antes de la utilización de Sitel toda la información recopilada era puesta a disposición del juez que había encargado dicho seguimiento, y este decidía que parte debía conservarse y que parte debía ser destruida. Esto garantizaba (al menos, en teoría) que al final solo se conservase la información necesaria, y que esta estuviera bajo control judicial.
Sin embargo, desde que se ha comenzado a utilizar Sitel, lo que recibe el juez es una copia de los archivos recopilados por el sistema, y aunque una parte de la copia sea destruida hay quien afirma que el original sigue disponible en Sitel. Si el poder judicial desconoce el funcionamiento de dicho sistema, tal y como parece deducirse de las declaraciones de un ex vocal del Consejo General del Poder Judicial, entonces es posible que haya una cantidad desconocida de grabaciones en Sitel, no incluidas en ningún sumario por ningún juez, no controladas adecuadamente... y que podrían haber sido filtradas a los mass media con fines poco claros.
Por supuesto el gobierno del PSOE acusa de paranoicos y crispadores a todos aquellos que se atrevan a decir publicamente que su vida privada está siendo espiada por las fuerzas de seguridad del estado y que dichas grabaciones, independientemente de su utilización o no en procesos judiciales, han terminado en los periódicos.
El caso es que el agujero existe ¿Hasta qué punto podemos estar tranquilos? También el personaje interpretado por Will Smith parecía ser un personaje corrupto cuando en realidad era la víctima.












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