El dolor de caer de la cabeza a la larga cola
Explicado de manera resumida puede decirse que, aunque toda producción puede enriquecer en mayor o menor medida a la sociedad no toda producción recibe el mismo trato: en un sistema mercantilista como el nuestro se fomenta la producción, distribución y venta de unas pocas producciones (la cabeza) mientras se abandona a su suerte a la gran mayoría de las producciones (la cola).
El sistema, tal y como se plantea actualmente, es injusto, ya que con los impuestos (IVA, por ejemplo) y tasas (canon SGAE, por ejemplo) generados por la cola se conceden ayudas a la cabeza en forma de subvenciones y campañas de marketing. Puede decirse que la cola trabaja para mantener la cabeza.
La cabeza se convierte así en una industria que justifica su propia existencia en la generación de puestos de trabajo y en su presunta rentabilidad económica (en este discurso suele omitirse que parte de esa rentabilidad se debe a ingresos generados por la cola).
La cola, en cambio, justifica su existencia en la diversidad de oferta que genera, mucho mas amplia que la generada por la estrecha cabeza. En lugar de la docena de superventas de la cabeza la cola ofrece centenares de productos distintos, aunque menos vendidos.
Pero ¿Donde se situa la frontera entre la cola y la cabeza? ¿A partir de que cantidad de ventas un producto se situa en una u otra? ¿Quién lo decide? Pues depende de cada sector.
En el caso del sector del cine español la frontera divisoria entre cabeza y cola, que es tanto como decir dentro o fuera del paraiso de las ayudas públicas, lo marca el ICAA (Instituto de Cinematografía y las Artes Audiovisuales), actualmente dirigido por el polémico Ignasi Guardans. Pues bien, parece ser que el señor Guardans está revisando la política de subvenciones al cine español y, claro, aquellos hasta ahora subvencionados mas próximos a la antigua frontera del paraíso temen que al mover dicha frontera ellos se queden fuera, pasando de ser parte de la cabeza a ser parte de la cola.
Y he aquí que, de repente, antiguos miembros de la cabeza defienden ahora el valor de la diversidad de la oferta frente al valor de la rentabilidad económica. Corre el rumor de que existe un documento de debate llamado "Cineastas contra la orden", apoyado por conocidas firmas del mundo del cine, que critica la concesión de ayudas públicas a quienes "pretenden exclusivamente obtener rentabilidad económica", ya que "por primera vez, las ayudas del ICAA se concederán en función de si una película es cara o barata, y no según su contenido o su interés para el público".
De momento no ha sido publicado dicho documento ni tampoco está claro con que apoyos cuenta (y algunos presuntos firmantes afirman no saber nada de este asunto), pero si llega a hacerse público habrá que tomar nota de quien dijo que y lo apoyó con su firma, para que cuando vuelva a ser parte de la cabeza se le recuerde que la auténtica diversidad está en la larga cola, y no en una cabeza estrecha.














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