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Las aguas de la política

anvazher @ 16:48

Las aguas de la política fluyen entre una decisión y la siguiente. El curso de las aguas debería ser marcado por las decisiones del pueblo, pero cuando estas no se producen (bien por dejadez, bien por desconocimiento) son los cargos electos los que marcan el curso de la actualidad.

Y, cuando tampoco los cargos electos se deciden de forma clara, a veces ocurre que el agua no fluye: se estanca, y se produce una situación de calma tensa, en la que todos discuten a todos y nadie se mueve de sus posiciones, la situación no evoluciona y todos los actores pierden poco a poco los nervios.

En el momento actual nos encontramos en una de esas calmas tensas: centrada la gran mayoría de los ciudadanos en asuntos como la crisis financiera, el desempleo, el terrorismo o el deterioro medioambiental somos pocos los que prestamos atención al sostenimiento de elementos claves para una sociedad democrática, tales como la libertad de expresión, el libre acceso a la información o el derecho a la privacidad.

Asi que ahora, cuando en el Parlamento Europeo se ha comenzado a ya trazar las líneas generales por las que dichos derechos se harán o no reales en Internet, la gran mayoría de los ciudadanos permanece ausente de dicho debate, totalmente ignorante de su desarrollo o en la creencia de que lo que está en juego es una vulgar discusión sobre piratería en la red: tal es la calidad y cantidad de la información que sobre la defensa de sus propios derechos tienen los ciudadanos europeos.

Y es que lo que está en juego es, en realidad, la supervivencia de un modelo obsoleto de sociedad de la información o su sustitución por otro mas acorde con los nuevos tiempos.

El modelo tradicional se basa en el control de los flujos de información con dos finalidades: obtener ganancias económicas con su comercio y minimizar la difusión de ideas que puedan perjudicar a los poderes político, económico o mediático establecidos.

El modelo alternativo permite el libre flujo de la información, sin necesidad de rendir cuentas a quienes pretenden contar con el monopolio de la creación de contenidos, ni sufrir la censura de poderes públicos o privados, ni ser oscurecida ni ocultada por quienen gestionan las redes, y sin que en nombre de la defensa de unos dudosos derechos se nos pueda espiar sin control judicial alguno.

Los defensores del modelo tradicional, por supuesto, alegan que el suyo es el único modelo sostenible de gestión de la información, y como prueba muestran las abultadas cifras de ingresos de la industria discográfica. Alegan también, en un intento de criminalización de los partidarios del modelo alternativo, la utilización de la red para la organización y puesta en práctica de actos delictivos de toda índole, tales como el terrorismo, la pedofilia o la violación de derechos de autor, y claman por un fuerte control de todo y de todos para librarnos de estos peligros.

Ocultan, sin embargo, que la cultura actual se ha construido a lo largo de los siglos gracias a la libre compartición del conocimiento, y que hoy en día no son pocos los científicos, ingenieros, artistas, escritores y creadores en general que, no encontrando oportunidades en el tradicional modelo de gestión y protección de derechos de autor, han optado la libre distribución de sus obras, a veces incluso con la oposición de las entidades gestoras de derechos de autor que, paradojicamente, no los defienden.

Ocultan también que el esctricto control de las comunicaciones que pretenden establecer, bajo la excusa de prevenir todo tipo de delitos y faltas, desembocará en el establecimiento de una sociedad totalitaria donde la libertad de expresión será eliminada y toda información será filtrada. Eliminadas la capacidad de hablar y escuchar se habrán eliminado las fuentes que nos permitían elegir nuestro destino en democracia, y todo el sistema se reducirá a una dictadura en la que, a ciegas, daremos nuestra confianza al lider con mayor capacidad de manipulación.

Esto es lo que está en juego, y para participar en él no basta con posicionarse a favor de la izquierda o de la derecha, sino de la democracia o del totalitarismo, terrenos en los que tanto la izquierda como la derecha han demostrado en el pasado que se mueven con igual soltura. Si en el siglo pasado Europa supo lo que era la derecha totalitaria de la mano de Franco, Hitler o Mussolini tambien supo lo que la izquierda podía hacer de la mano de Stalin y, mas recientemente, ha conocido ejemplos del otro lado del Atlántico como Castro o Chavez, y el hecho de que algunos de estos personajes alcanzasen el poder a través de un proceso electoral no reduce su carácter totalitario, sino que confirma el hecho de que un régimen democrático puede dar a luz una dictadura si los ciudadanos permiten su manipulación. Hoy en día no es raro presenciar en Europa un bochornoso espectáculo ofrecido por cargos políticos electos, presuntos demócratas, que se han labrado una carrera con un discurso en el que pedían el silenciamiento y eliminación de todos aquellos que pensaban de modo diferente a ellos.

En este momento, en el que la tramitación del marco que regirá los derechos civiles de los europeos en Internet está pasando del Parlamento a la Comisión, se produce una calma tensa tras una confusa batalla. Confusa, porque los ataques contra la libertad han venido tanto de la izquierda como de la derecha. Confusa, porque la redacción de algunas de las normas aprobadas por el Parlamento se prestan a diversidad de interpretaciones. Confusa, porque los rumores se mezclan con las comunicaciones oficiales. Confusa, porque antes, durante y despues de las votaciones en el Parlamento se han venido produciendo intoxicaciones informativas procedentes de los lobbys defensores del modelo tradicional. Confusa, porque los defensores del modelo alternativo, de la libre circulación de la información, constituyen un grupo heterogéneo que se ha coordinado lo mejor que ha podido en un tiempo record.

La confusión es tal que, en el momento actual, los defensores de la libertad aún no se han puesto de acuerdo sobre el valor positivo o negativo de algunas de las enmiendas aprobadas. La tensión va en aumento y no sería de extrañar que surgieran roces en el último momento. Cada lista de correo, cada foro, cada blog... realiza una lectura distinta de los aspectos mas polémicos del proceso.

Pido a todos que mantengan la calma y permanezcan vigilantes a la aplicación que, en el futuro, se dará a este marco normativo. La ambigüedad de algunos de sus puntos dará lugar a lo mejor y a lo peor, pero será a costa del prestigio del ejecutivo que tome las decisiones en un sentido o en otro: no bastará con lograr la mejor redacción que podamos lograr, sino que después deberemos vigilar su adecuado uso.

El futuro próximo, evidentemente, no será blanco o negro, sino gris: será cuestión de todos conseguir que sea cada día mas claro.

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