La Neutralidad de la Red está en venta
A veces los sueños son premonitorios de las peores pesadillas. El pasado verano, como parte de la respuesta a la encuesta de la CMT sobre las redes de nueva generación, el Partido Pirata elaboró la Propuesta Operador Neutro. En dicha propuesta destacaban las siguientes ideas:
*Para evitar el control de la red por parte de un solo operador, y favorecer la libre competencia, se proponía la separación funcional.
*Se abriría el mercado del desarrollo y explotación de las nuevas redes (como mayoristas) a todo aquel que quisiera participar en un nuevo y único Operador Neutro.
*La participación de la industria discográfica y audiovisual en dicho Operador Neutro facilitaría la transición de un modelo de negocio obsoleto, basado en la discribución física de CD y DVD, a un nuevo modelo de negocio basado en la distribución de contenidos por la red. Pemitiría obtener beneficios de todo el tráfico de datos, ya fueran libres o sometidos a copyright restrictivos, y vaciaría de significado el actual concepto de canon digital.
*La posibilidad de la industria discográfica y audiovisual participase en dicho Operador Neutro pasaría, no obstante, por la condición de elevar a norma de obligado cumplimiento el principio de Neutralidad de la Red, de forma que no pudieran priorizarse unos contenidos frente a otros por razón de su rentabilidad económica, tendencia ideológica o cualquier otro criterio discriminatorio. De no realizarse así las discográficas y productoras audiovisuales presionarían para priorizar el tráfico de sus contenidos frente a la competencia de los creadores libres, cuya presencia en la red quedaría rapidamente oscurecida.
Hemos venido defendiendo este sueño durante los últimos meses, en el covencimiento de que podría contribuir a solucionar problemas tales como la baja relación calidad/precio del acceso a Internet en España, eliminaba la polémica del canon, facilitaba la transición de las industrias discográficas y audiovisuales a un nuevo modelo de negocio y, al mismo tiempo, consagraba el principio de Neutralidad de la Red.
Nos preocupaba, no obstante, el desinterés (o, peor aún: la ignorancia) de los grupos políticos con representación parlamentaria respecto a la importancia de estos temas, destacable frente al interés que, sin embargo, mostraban cada vez con mayor fuerza las operadoras de telefonía. Tanta falta de interés por parte de nuestros gobernantes, y tanta por parte de los señores de la red nos hacía presagiar que las reglas del juego las dictarían las empresas del sector, no nuestros representantes parlamentarios, y no en nuestro beneficio, sino en el suyo propio.
Y es que, aunque la CMT, en la encuesta antes mencionada, alertaba sobre los riesgos que la pérdida de la Neutralidad de la Red podría acarrear,
Sin embargo, no se puede obviar el riesgo de que en un entorno de bajo nivel de competencia (como es el caso de las redes de acceso), la utilización de precios diferenciados suponga que los operadores de redes de acceso discriminen en favor de los contenidos propios frente a los de otros proveedores. Por el contrario, en un contexto de neutralidad de red, los usuarios accederían a cualquier contenido sobre una base de precio de acceso único, independiente del servicio o contenido accedido, y los prestadores de servicios serían quienes facturarían o darían un valor diferente en función de la información suministrada.
en las conclusiones de dicha encuesta despacha así toda discusión al respecto:
4.1.1. Neutralidad de las redes
Así, se abordó el debate sobre la neutralidad de la red, aspecto que la mayoría de las respuestas no considera conveniente regular, coincidiendo los operadores en dejar abierta la posibilidad de fijar precios que reflejen la medida del uso de la red.
Conclusion que, de forma inequívoca, da licencia a los operadores para hacer lo que estimen oportuno con respecto a la Neutralidad de la Red.
Y, como era de esperar, ante la pasividad (o la dejadez) de nuestros gobernantes las operadoras ya han movido ficha y están tomando posiciones para proponer su propia solución al problema de las redes. Podemos leer hoy, jueves 6 de marzo de 2008, en el diario Público, la noticia de que Redtel (es decir: el lobby formado por Telefónica, Vodafone, Orange y Ono) reclaman “poner orden en la red”. En dicho artículo el diario Público dice que, ante la inminencia de las elecciones, las operadoras piden un nuevo marco a los principales partidos, porque
En el horizonte vislumbran que los ingresos de “la industria legal de contenidos on line se van a multiplicar por diez” y que ellas tienen las autopistas por las que circulan.
El estímulo para que los gobiernos apoyen sus peticiones son “8.000 millones de euros al año” que están dispuestas a invertir en redes de acceso de alta velocidad, pero con condiciones. “No nos podemos permitir invertir en un estado de desorden como el actual”.
Es decir: las operadoras quieren pasar de ser simples operadoras a ser distribuidores de contenidos, y están dispuestas a pagar por ello lo que haga falta. A pesar de que, en una primera lectura, alguien pueda considerar interesante la oferta (por el desarrollo de nuevas infraestructuras) en realidad nos encontramos ante un intento de secuestro de la red: si la administración da el visto bueno a proyecto el resultado será la priorización de contenidos comerciales en detrimento de la circulación de contenidos libres y, a la larga, quizá represente la escisión de la red en una Internet de dos velocidades.
El primer síntoma de esta pérdida de neutralidad de la red es ya de sobra conocido por muchos usuarios: el llamado “capado” del P2P, por el que una conexión de alta velocidad se vuelve repentinamente lenta al intentar utilizar servicios P2P. Cuando todas las grandes operadoras de telefonía tengan contratos de distribución con las productoras musicales y audiovisuales ¿cual de ellas consentirá el uso de servicios P2P que puedan hacerle la competencia en la distribución de estos contenidos? ¿Cómo afectará esta nueva situación a servicios como YouTube o Google Video? ¿Y a los distribuidores de música libre como, por ejemplo, Jamendo?
Y, llegados al extremo ¿Qué garantias tenemos de que no se priorizará el acceso a algunas webs (las de grandes empresas, grandes grupos mediáticos, partidos políticos mayoritarios) a costa de proporcionar peor acceso a otras (pequeño comercio electrónico, blogs, partidos políticos minoritarios, ONGs con pocos recursos económicos) en función de que puedan pagar o no por mantener su accesibilidad al gran público, al igual que ocurre hoy en día con los mass media tradicionales?
Según todos los indicios la guerra por la neutralidad de la red acaba de empezar. Si la sociedad española no despierta pronto no lo hará nunca.












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