¿Pagarán los padres los ordenadores de la Escuela 2.0?
El plan "Escuela 2.0", una de las mas espectaculares (y repetidas) promesas electorales del presidente Zapatero, lleva camino de convertirse en un fiasco para padres y alumnos, y en una pesadilla para los docentes. Cada vez está mas claro que algo tan faraónico no puede dejarse a la improvisación, y ya se empiezan a echar balones fuera.
Uno de los puntos mas endebles del proyecto es la posibilidad de que los padres deban pagar una parte del portátil. El ministro Gabilondo se ha apresurado a decir que "si se ha hecho un esfuerzo de 200 millones de euros para su distribución, es para que las familias no paguen por lo ordenadores", declaración con la que Gabilondo parece expresar su sorpresa ante tal posibilidad, como si su ministerio estuviese a punto de ser traicionado por las consejerías de educación de las comunidades autónomas.
Pero lo cierto es que Eva Almunia, Secretaria de Estado de Educación y Formación, que alcanzó en 2004 el puesto de Secretaria de Educación y Ciencia de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE tras haber desarrollado en Aragón el programa "Pizarras Digitales" (siendo, por aquel entonces, Consejera de Educación, Cultura y Deportes de la Comunidad de Aragón) ya comentó en mayo que era posible que los padres tuvieran que pagar parte del ordenador.
Según el diario Público la administración educativa catalana defiende la idea de que los padres paguen una cantidad por el ordenador, argumentando que "si el alumno no paga nada por el material, no lo cuida". No les falta razón, lo malo es que muchos alumnos tampoco cuidan el material que les han pagado sus padres (porque son sus padres los que lo pagan, no los propios alumnos).
Y ¿Aceptarán los padres un nuevo gasto escolar de la magnitud de un portátil, especialmente ante la actual situación de crisis económica? Pues, según comenta Público, parece ser que la administración catalana considera que "si los padres pagan 250 euros de media cada año por los libros de texto, también pueden costear los 300 euros" (eso si, con un poco de suerte el portátil aguantará varios cursos).
Pero los padres, en realidad, parecen no estar muy de acuerdo con la posibilidad de tener que pagar por el ordenador, tal y como expone Pedro Rascón (presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, CEAPA) cuando dice que "la responsabilidad de los alumnos para cuidar el material no puede venir del cobro, sino de la labor de concienciación diaria por parte del profesor".
Sinceramente, no se que me sorprende mas de las declaraciones del señor Rascón, si la ingenuidad de suponer que la solución está en la concienciación de los niños y adolescentes o la dejación de funciones educativas de los padres en manos de los profesores (ahora resulta que los profesores somos los principales responsables de educar a los niños para que no destrocen lo que sus padres le compran ¿En qué momento dejaron los padres de reñirle a sus hijos cuando hacían algún destrozo?).
Es evidente, además, que si los padres son obligados a pagar por el ordenador (cosa que a muchos no les va a hacer ninguna gracia) exigirán posteriormente un uso pleno de dichos aparato. No son pocas veces las que oigo a algún alumno diciendo "no se para que hemos comprado estos libros, si luego no los usamos" o "no se para que tenemos estos ordenadores en el aula", así que temo el día en que algunos alumnos digan "no se para qué hemos pagado por estos portátiles, si no los usamos"... y no les faltará razón.
No les faltará razón porque el ordenador solo sirve para algunas cosas, no para todo, y en muchas de las actividades que debe hacer un alumno en su trabajo de aprendizaje un ordenador pinta poco o nada. Pero claro, el señor ministro no tendrá que explicarle a ningún padre que los mejores materiales para aprender a resolver ciertos problemas son un papel, un bolígrafo y una calculadora científica, y que en esos casos (que son muchos, quizá la mayoría) no es conveniente el uso de un ordenador.
Así que al final muchos docentes cederán a la presión del entorno y, sabedores de que son poco mas que peones en el juego político, aceptarán pasar por el aro y amenizarán sus clases con todo tipo de aplicaciones y contenidos facilitados (¿a que precio?) por las editoriales, respecto a las cuales ha dicho el señor ministro que "las Comunidades deberán presentar un concurso público de igualdad de oportunidades para las empresas que posibilitará también el uso de software libre".
Por cierto, que me resulta preocupante ese "también" resaltado en negrita, como si la posibilidad de uso de software libre fuese un extra, y el uso de software privativo fuera lo normal.
Ya hace algunos meses que este asunto comenzó a olerme mal, y me temo que va a peor. Lo mas sangrante es que las administraciones educativas estén preocupadas por el coste económico de la Escuela 2.0 y, al mismo tiempo, recurran a software privativo para hacer funcionar los equipos y a editoriales para crear los contenidos, cuando podrían hacerlos funcionar con software libre y recurrir a contenidos libres.
Pero claro, si se hicieran así las cosas tanto Microsoft como las afortunadas editoriales que participen en la Escuela 2.0 dejarían de percibir grandes cantidades de dinero, dinero del cual una parte debería haber ido a sus empleados y que, en parte, habrían destinado a comprar esos ordenadores y esos contenidos, creando riqueza y sacando así al país de la crisis. Bueno, al país no, pero a lo mejor sacaba de la crisis a algunas empresas (las mas próximas al ejecutivo de ZP, claro)... y todo al módico precio de darle la puntilla al sistema educativo y a la economía de muchas familias.












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