Tod@s somos Rachel
"No existe separación ontológica, fundamental en nuestro conocimiento formal de máquina y organismo, de lo técnico y de lo orgánico. La copia exacta de Rachel en el filme Blade Runner de Ridley Scott es la imagen de un miedo, de un amor y de una confusión ante la cultura del ciborg."
A mediados de los años ochenta Donna Haraway se propuso elaborar su propia formulación del feminismo. El resultado fue el "Manifiesto ciborg", que puede considerarse como un puente entre el ecofeminismo y el ciberfeminismo, pero cuyo principal concepto (el mito del ciborg) va mas allá del feminismo y es aplicable a multitud de campos.
Haraway parte de la idea, ya antigua, de que las divisiones entre clases opuestas (natural/artificial, animal/humano, masculino/femenino, occidental/oriental, etc.) y la inmediata suposición de que en cada par de clases opuestas una es superior a la otra ha generado desde siempre situaciones en las que una clase ha impuesto su poder a la otra. Haraway destaca que, segun este modelo, lo masculino (asociado a la civilización y a la destrucción) se ha impuesto casi siempre a lo femenino (asociado a la naturaleza y a la reproducción), aunque también destaca la supremacia de lo occidental sobre lo oriental, la raza blanca sobre otras razas y lo humano sobre lo animal.
La mayoría de los movimientos feministas (y, en general, todos los movimientos sociales de izquierda) han asumido que dichas divisiones son reales y que la superación de las injusticias de ellas derivadas solo puede ser alcanzada mediante la lucha de clases. Así se explica el origen no solo de los movimientos feministas, sino también de los movimientos por la igualdad entre razas y las luchas por los derechos de los trabajadores.
Pero Haraway va mas allá, afirmando que tales conflictos solo son posibles en la medida en que se asume que las divisiones de clase son reales. Las distintas clases han sido descritas de tal forma que su existencia parece incuestionable, y que cada individuo puede ser encasillado sin lugar a dudas en una opción de cada dicotomía: en el caso del género eso equivaldría, por ejemplo, a decir que o se es hombre o se es mujer.
Pero ¿Y si las lineas divisorias entre clases no estuvieran claras? En las modernas sociedades postindustriales, con una gran parte de la población dedicada al sector servicios, las diferencias económicas no permiten hacer una distinción clara entre obreros y patronos como clases sociales distintas, mientras que el mestizaje difumina las diferencias entre razas y la diversidad de conductas sexuales hace tambalearse al antiguo esquema de división por géneros. Los estudios de las secuencias de ADN han demostrado que las diferencias entre humanos y otros primates no son tan grandes como cabría esperar, y los transplantes interespecies tienden a borrar las fronteras entre humano y animal. Finalmente el desarrollo de prótesis cada vez mas sofisticadas ataca a las fronteras entre lo orgánico y lo sintético.
Lo anterior lleva a Haraway a afirmar que las clasificaciones tradicionales no son naturales, sino artificiales, un mero producto cultural susceptible de ser rechazado y, con él, el correspondiente conflicto entre clases. Según este nuevo modelo la superación de los viejos conflictos no vendrá de la victoria de unas clases sobre otras, sino de la negación de la existencia de dichas clases: porque no existen individuos puros, sino mestizos, híbridos que no pueden ser definidos por su pertenencia a una u otra clase, ciborgs.
En el "Manifiesto ciborg" se hace una breve mención a un ejemplo cinematográfico del concepto de ciborg: Rachael, de Blade Runner (Ridley Scott, 1982). Rachael es un personaje ambiguo, inclasificable:
- Como secretaria de Tyrell forma parte de la Corporación Tyrell, creadores y explotadores de ciborgs, pero al mismo tiempo ella también es un ciborg fabricado por Tyrell.
- Su apariencia, recuerdos y sentimientos son completamente humanos, pero su cuerpo es completamente sintético y su mente se ha creado a partir de unos recuerdos implantados.
- Incluso su sexualidad ha sido construida: es una mujer heterosexual, pero solamente porque ha sido construida con un cuerpo de mujer y le ha sido implantada una atracción por el sexo masculino. En realidad cualquier combinación hubiese sido posible, y por lo tanto no se descarta que pudiera se modificable: su sexualidad podría ser reescribible, mutable, no lo bastante definida como para que se la encuadre de forma definitiva en femenina o masculino. "¿Es esta prueba para saber si soy replicante o lesbiana, señor Deckard?", pregunta Rachael mientras es sometida al test de Voight-Kampff.
- De apariencia frágil, es protegida por Deckard (Harrison Ford), pero previamente ella ha salvado a Deckard matando a Leon (otro ciborg).
- Su apariencia es la de una mujer blanca, pero ¿Tiene sentido hablar de raza en un individuo que carece de genética humana?
- Su longevidad es desconocida: Rachael es un prototipo experimental y, muerto Tyrell, nadie sabe cual es su tiempo de vida. No puede ser clasificada a priori, por lo tanto, ni en el grupo de replicantes Nexus (programados para morir a los cuatro años de antiguedad) ni en el grupo de los humanos (en realidad nadie sabe si Rachael tiene limitado su tiempo de vida o, por el contrario, si es inmortal).
Según Haraway el conflicto entre clases solo es posible en la medida en que se asume que existen diferencias sobre las que establecer dichas clases. Deckard tiene serias dudas sobre la realidad de las presuntas diferencias entre humanos y ciborgs, y de ahí algunos de sus comentarios:
- "No sé por qué me salvó la vida. Quizá en esos últimos momentos amaba la vida más de lo que la había amado nunca, no sólo su vida, la vida de todos, mi vida. Todo lo que él quería eran las mismas respuestas que todos buscamos: ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿cuánto tiempo me queda? Todo lo que yo podía hacer era sentarme allí y verle morir", respecto a la muerte de Roy (otro ciborg, interpretado por Rutger Hauer).
- "No nos avisan contra los asesinos en el periódico, esa era mi profesión: ex-policía, ex-blade runner, ex-asesino".
De hecho, en la película se plantea una seria duda sobre la diferencia entre humano y ciborg ¿Si un ciborg es incapaz de saber si su propia naturaleza es de humano o de ciborg como puede un ser que se cree humano estar seguro de que realmente lo es, en lugar de ser un ciborg que se cree humano? ¿Podemos establecer clases cuando somos incapaces de saber en cual de ellas estamos?
- "¿Te has hecho el test a ti mismo alguna vez?", le pregunta Rachael a Deckard, a propósito del test que debería servir para distinguir un humano de un ciborg.
- "¿Nunca ha retirado a un humano por error?", le pregunta Rachael a Deckard en otra ocasión.
Finalmente Deckard huye con Rachael. Cabe destacar que dicha huida solo es posible con el permiso de de Gaff, otro blade runner que debería haber ejecutado ("retirado", según la jerga oficial) a Rachael: pero Gaff (interpretado por Eduard James Olmos) es otro ser casi tan inclasificable como Rachael, un mestizo que habla una mezcolanza de una multitud de idiomas... Si bien Gaff no es un ciborg en el sentido tradicional del término (híbrido humano-máquina) si lo es en el sentido atribuido por Haraway (el mestizo interclases).












Meneame
del.icio.us