Al presidente Zapatero le preocupa que la Conferencia Episcopal tenga libertad de expresión
Al presidente Zapatero le preocupa que la Conferencia Episcopal ejerza su derecho a la libertad de expresión, según publica El País:
Al presidente le "preocupa" el poder de la jerarquía católica: "Esto no pasa en Europa. No hay ningún país en el que la Iglesia, una parte de la jerarquía, pretenda tener un protagonismo en el debate público ni en el condicionamiento de la acción política", protesta. Si fueran más moderados sería mejor.
Ya me están comenzando a doler la boca de decirlo y los dedos de escribirlo, pero alguien debería recordarle a nuestro presidente lo que dice el artículo 20 de nuestra constitución:
- 1. Se reconocen y protegen los derechos:
- a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
- ...
- 2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.
Entiendo que no toda declaración pública es igualmente aceptable, ya que algunas pueden ir en contra de los derechos humanos, como por ejemplo constituir una apología del terrorismo o, como en el caso que nos ocupa, representar un claro rechazo a la libertad de expresión de un colectivo (independientemente de cual sea este): tales abusos de la libertad de expresión son merecedores del rechazo de la sociedad, y dignos de ser denunciados ante el poder judicial.
Comprendo que el presidente Zapatero esté en desacuerdo con algunos posicionamientos de la Conferencia Episcopal Española, especialmente en temas como aborto, homosexualidad, matrimonio, divorcio, etc. Reconozco que a mí tampoco me convencen algunas declaraciones de la Conferencia Episcopal, pero yo reconozco su derecho a expresar su opinión.
Si el presidente Zapatero cree que alguna declaración de la Conferencia Episcopal o de alguno de sus miembros vulnera la Constitución Española o la Declaración Universal de los Derechos Humanos, o cualquier otra legislación o norma de cualquier naturaleza veo bien que lo denuncie, bien ante los medios o bien ante el poder judicial, según estime conveniente.
Sin embargo considero inadmisible que, en una entrevista concedida a un diario de tirada nacional, se permita hacer público rechazo de la libertad de expresión. El hecho en sí me parece especialmente grave si el que lo realiza es un jefe de gobierno elegido en las urnas.
En casos como este siempre recuerdo una frase atribuida a Winston Churchill:
No estoy de acuerdo con sus ideas, pero lucharé siempre para que usted pueda defenderlas.
Lo cual demuestra que incluso Churchill, al menos en algunas ocasiones, tenía mas talante que Zapatero. Quizá Zapatero se considere demasiado demócrata y demasiado de izquierdas como para leer a Churchill, a quien quizá le gustaría haber silenciado.
Supongo que mas de un amable lector considerará que podría estar bien silenciar a la Conferencia Episcopal. Sin embargo yo desaconsejaría dicha posibilidad incluso al mayor de los egoistas ya que, como dijo Martin Niemoller...
Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí.
Martin Niemoller era un pastor luterano y también a él se le pidió en su momento moderacion y silencio. Pero Niemoller no pudo mas y, tras años de no hablar, fundó en 1934 la Iglesia Confesante para oponerse a la influencia del nazismo sobre la iglesia alemana. Su lucha le llevó a ser perseguido por la Gestapo y a sufrir presidio en dos campos de concentración, pero sobrevivió para llegar a dirigir el Consejo Mundial de Iglesias y protestar contra la Guerra de Vietnam.
Supongo que si Zapatero hubise vivido en la Alemania de los años treinta no le hubiese importado que un pastor luterano, o el mismísimo Papa, hubiesen pretendido tener un protagonismo en el debate público y el condicionamiento de la acción política siempre que, claro, se hubieran opuesto al nazismo tal y como hizo Niemoller.
Pero ahora las circunstancias son distintas, y lo que podría haber estado bien visto en una época y en una circunstancias no lo está en otras.












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Copio y pego del blog de Rick Falkvinge (he modificado la traducción de Google intentando corregirla y he suprimido alguna linea, pero creo que está claro lo fundamental):
Publica el Jueves una viñeta a propósito de el Partido Pirata sueco que, bromas aparte, expresa el hecho de que el Partido Pirata español siga siendo un desconocido para la mayor parte de la población.
Este es el texto que Piraten Partei, el Partido Pirata alemán, ha escrito y nos ha pedido que traduzcamos a español para dar difusión a este nuevo